Grilamid: ¿cómo puede ser ligero y resistente al mismo tiempo?

Introducción

Cuando sostiene una montura de gafas Out Of por primera vez, lo primero que nota es lo poco que pesa. O mejor dicho: que no pesa casi nada. Y sin embargo, esa misma montura sobrevive a caídas, arañazos, cambios de temperatura y años de uso intenso sin deformarse. ¿Cómo es posible?

La respuesta se llama Grilamid. Y es una de las razones por las que la utilizamos en casi todos nuestros productos.

¿Qué es Grilamid?

Grilamid -nombre comercial del TR-90- es una poliamida termoplástica adoptada por las industrias aeroespacial y médica por sus propiedades. No es solo un tipo de plástico: es un polímero de ingeniería con características físicas muy precisas, diseñado para rendir en condiciones extremas.

Su estructura molecular está hecha para absorber impactos sin romperse, deformarse elásticamente bajo presión y volver a su forma original, y soportar variaciones térmicas sin volverse quebradizo o blando.

Grilamid: ligereza y baja densidad

Grilamid tiene una densidad muy baja en comparación con otros polímeros técnicos y metales. En términos prácticos: a igualdad de volumen, pesa mucho menos. Para una montura de gafas, esto supone una enorme diferencia, no sólo en gramos absolutos, sino en comodidad durante horas de uso deportivo.

Cualquiera que haya llevado gafas pesadas durante una sesión de MTB sabe cómo la presión sobre la nariz y las orejas se convierte en una distracción. Con Grilamid, ese problema simplemente no existe.

¿Por qué es resistente, a pesar de su peso reducido?

Aquí es donde la cosa se pone interesante. El Grilamid está clasificado como un material con una resistencia al impacto extremadamente alta, superior a la del policarbonato estándar y a la de muchos polímeros tradicionales. Esto es posible gracias a su estructura semicristalina, que distribuye la energía del impacto a lo largo de toda la cadena molecular en lugar de concentrarla en un único punto.

En la práctica, en lugar de romperse como lo haría un material rígido, el Grilamid se “dobla” momentáneamente y luego vuelve a su forma original. Es el mismo principio que hace que el bambú sea más resistente que las vigas de madera maciza: la flexibilidad, utilizada correctamente, es una forma de resistencia.

¿Qué ocurre a temperaturas extremas?

Otro punto fuerte del Grilamid es su comportamiento térmico. Muchos materiales plásticos se vuelven quebradizos con el frío y blandos con el calor. El Grilamid mantiene sus propiedades mecánicas en un amplio rango de temperaturas, lo que lo hace ideal para su uso en montaña, donde se puede pasar de -15 °C en un descenso a +20 °C en el valle en cuestión de minutos.

Las gafas de esquí y las gafas deportivas tienen que enfrentarse a diario a estas oscilaciones. Utilizar un material que no se endurezca con el frío ni se deforme con el calor es una elección técnica, no estética.

Grilamid frente a otros materiales: una comparación directa

Comparado con el nailon estándar, el Grilamid es más ligero, más flexible y más resistente a los impactos. En comparación con los polímeros rígidos habituales (como ciertos tipos de policarbonato), tiene una densidad menor y un comportamiento más elástico. Comparado con metales ligeros como el aluminio, pesa menos y no se corroe, aunque obviamente es menos rígido.

Para monturas de gafas deportivas, en las que la ligereza, la comodidad y la capacidad para resistir caídas accidentales son prioridades absolutas, Grilamid es difícil de superar.

Por qué lo utiliza Out Of

En Out Of, la elección de los materiales nunca es arbitraria. Cada componente de nuestros productos se selecciona tras identificar los requisitos precisos que debe cumplir. En el caso de las monturas de gafas deportivas, esos requisitos son: peso mínimo, máxima resistencia a los impactos, estabilidad dimensional frente a los cambios de temperatura y durabilidad a largo plazo.

Grilamid cumple los cuatro requisitos. Por eso lo encontrarás en toda nuestra gama, desde gafas de MTB hasta gafas de esquí.

Conclusión

Ligereza y resistencia no son cualidades opuestas, sino que dependen de la elección del material. Grilamid demuestra que, con la ingeniería molecular adecuada, es posible tener ambas. Es uno de esos detalles técnicos que nunca se ven, pero que se sienten cada vez que uno se pone unas gafas Out Of.

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